LA DAMA DEL CUADRO -silva-

Agustín Sánchez

Poeta asiduo al portal
LA DAMA PINTADA
-silva-

La vi por vez primera en la gran sala
de aquella exposición. Su imagen bella,
sobre un verde paisaje como fondo,
mostraba su silueta
en los suaves colores de aquel cuadro
pintado a la acuarela.
Su traje y su peinado evidenciaban
que aquella mujer fuera
señora que en palacios y salones
pasaba su existencia,
y su dulce expresión
mostraba sencillez y un alma buena.

Parece un disparate,
no sé cómo ocurriera
pero sus grandes ojos, soñadores,
al punto me hechizaron con tal fuerza
que, desde aquel momento,
me enamoré de ella
con un amor que era más absurdo
por ser tan irreal, una quimera.

¿Amar a una pintura?
¿Prendarme de una tela?
Tan solo de delirio lo tacharan
y propio de una mente muy enferma.
Pero a mis muchos años,
lejanas pasionales apetencias,
sentí cómo corría ilusionada
la sangre por mis venas,
al tiempo que una loca fantasía
bullía en mi cabeza.

A nadie comenté mis sentimientos
pues me daba vergüenza
que, ya peinando canas, mis amigos,
mis hijos, me impidieran
pasar tarde tras tarde en el museo
con la mirada presa
en unos ojos negros que mostraban
sólo hacia mí su mágica belleza.

Y el tiempo va pasando, días, meses,
se suceden sin tregua
dejándome en la boca y en la vida
una agridulce mezcla
de viejas desventuras e ilusiones.
Mas todo se renueva
las tardes que, mirando una pintura,
pronuncio con mi mente confidencias
que escucha cierta dama que, algún día,
posó para un pintor de aquella época
y quiso ser plasmada solamente
para que yo la viera.

AGUSTÍN
 
Bella silva con imagenes que atrapan saludos
agustín sánchez;4368209 dijo:
la dama pintada
-silva-

la vi por vez primera en la gran sala
de aquella exposición. Su imagen bella,
sobre un verde paisaje como fondo,
mostraba su silueta
en los suaves colores de aquel cuadro
pintado a la acuarela.
Su traje y su peinado evidenciaban
que aquella mujer fuera
señora que en palacios y salones
pasaba su existencia,
y su dulce expresión
mostraba sencillez y un alma buena.

Parece un disparate,
no sé cómo ocurriera
pero sus grandes ojos, soñadores,
al punto me hechizaron con tal fuerza
que, desde aquel momento,
me enamoré de ella
con un amor que era más absurdo
por ser tan irreal, una quimera.

¿amar a una pintura?
¿prendarme de una tela?
Tan solo de delirio lo tacharan
y propio de una mente muy enferma.
Pero a mis muchos años,
lejanas pasionales apetencias,
sentí cómo corría ilusionada
la sangre por mis venas,
al tiempo que una loca fantasía
bullía en mi cabeza.

A nadie comenté mis sentimientos
pues me daba vergüenza
que, ya peinando canas, mis amigos,
mis hijos, me impidieran
pasar tarde tras tarde en el museo
con la mirada presa
en unos ojos negros que mostraban
sólo hacia mí su mágica belleza.

Y el tiempo va pasando, días, meses,
se suceden sin tregua
dejándome en la boca y en la vida
una agridulce mezcla
de viejas desventuras e ilusiones.
Mas todo se renueva
las tardes que, mirando una pintura,
pronuncio con mi mente confidencias
que escucha cierta dama que, algún día,
posó para un pintor de aquella época
y quiso ser plasmada solamente
para que yo la viera.

AgustÍn
 
Agustín Sánchez;4368209 dijo:
LA DAMA PINTADA
-silva-

La vi por vez primera en la gran sala
de aquella exposición. Su imagen bella,
sobre un verde paisaje como fondo,
mostraba su silueta
en los suaves colores de aquel cuadro
pintado a la acuarela.
Su traje y su peinado evidenciaban
que aquella mujer fuera
señora que en palacios y salones
pasaba su existencia,
y su dulce expresión
mostraba sencillez y un alma buena.

Parece un disparate,
no sé cómo ocurriera
pero sus grandes ojos, soñadores,
al punto me hechizaron con tal fuerza
que, desde aquel momento,
me enamoré de ella
con un amor que era más absurdo
por ser tan irreal, una quimera.

¿Amar a una pintura?
¿Prendarme de una tela?
Tan solo de delirio lo tacharan
y propio de una mente muy enferma.
Pero a mis muchos años,
lejanas pasionales apetencias,
sentí cómo corría ilusionada
la sangre por mis venas,
al tiempo que una loca fantasía
bullía en mi cabeza.

A nadie comenté mis sentimientos
pues me daba vergüenza
que, ya peinando canas, mis amigos,
mis hijos, me impidieran
pasar tarde tras tarde en el museo
con la mirada presa
en unos ojos negros que mostraban
sólo hacia mí su mágica belleza.

Y el tiempo va pasando, días, meses,
se suceden sin tregua
dejándome en la boca y en la vida
una agridulce mezcla
de viejas desventuras e ilusiones.
Mas todo se renueva
las tardes que, mirando una pintura,
pronuncio con mi mente confidencias
que escucha cierta dama que, algún día,
posó para un pintor de aquella época
y quiso ser plasmada solamente
para que yo la viera.

AGUSTÍN

Excelente esta silva arromanzada, estimado Agustín,
que aunque no pertenezca su estructura al período clásico,
sino del Modernismo, tiene mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Excelente poema amigo, no se prodigan mucho este tipo de estructuras lo que la hace muy interesante, me gustó mucho. Un placer pasar; te deseo suerte.
Saludos cordiales.
 
Excelente esta silva arromanzada, estimado Agustín,
que aunque no pertenezca su estructura al período clásico,
sino del Modernismo, tiene mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
Agradezco que califiques de excelente esta romántica silva, amigo edelabarra. Efectivamente, ya tuvimos ocasión de comentar en otros trabajos la idoneidad de esta clase de estrofa para ser admitida en esta sección del período clásico.
Un abrazo cordial.
AGUSTÍN.
 

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