Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Almarios
Las tres palmeras,
el agua limpia,
las nubes claras…
Entre la selva
la hermosa hembra,
y el macho brama.
La madre patria,
la puta patria,
la madre puta…
Entre la urbe
el parque alarde,
y el poli multa.
El hombre sabio,
el perro amigo,
el niño magro…
El cerdo chilla
en los pasillos…
Convento agro.
El cielo impreso,
la tierra fértil,
el campo ileso…
El campesino
corta la hierba
para el incendio.
Un niño llora
a la madre leche,
la gran matrona…
Grandes pezones
son los volcanes
que el padre cobra.
Llega la noche
y el pueblo duerme,
bandidos rondan…
Por las farolas,
algún borracho
que se detiene,
cuando le roban;
que esa pata
no se doblegue,
porque las suyas
ya se le doblan.
Un grito lejos,
cerca del río;
mi amor no cese,
y no se deje
perder el virgo.
Quiere la moza
al mozo bueno,
y espera el roce…
El febo hermoso
no fue el primero,
que un niño viene,
y el del estreno
se atreve al goce…
Es el pecado
del desenfreno.
Dice la monja,
carmelita descalza,
toma esta torta…
La rica mezcla
toda está lista
a la semana;
y quien la pruebe
verá la dulce España
en la carmelita
como en la flauta.
El perro ladra,
grita el cabrero,
pasa que pasa…
El buen pastor se queja,
pasa que pasa
sigue el camino,
y una oveja
ahora escarba.
Los dos amigos,
las dos mocitas,
los cuatro asisten
a los consejos
de las monjitas.
Sabed que el oro
reluce engaño,
pensad que un coño
siendo del moro,
debéis untarlo
por lo cristiano.
Coged el palo
con suavidad,
veréis que el falo,
potente de cristiandad,
se acopla tanto,
como la colpa
se ajusta par.
Os lo repito,
desnudaros,
tú ,Manolito,
con la Geranio;
tú, Geromín,
con la Sagrario,
y tú, pequeñín,
con mi Rosario…
Llegó el festín a su fin
y dijo el cura Bernardo,
san Lirio venga a por mí,
que aún no salí del almario.
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