luna isabella
Poeta recién llegado
La mariposa nocturna
que reposa de día.
La que señalan y juzgan,
con alevosía.
La reina del maquillaje,
de tacones erguidos.
La que abre el lenguaje
de los ojos dormidos.
La que le falto corage,
la que cobra por placer,
la que lleva en su equipaje,
lo que otras pierden en cada anochecer
A la que todos le lanzan la primera piedra.
La que no tiene pudor, la que vende sexo
sin amor
En esquinas, callejones o bares,
Con tantas anécdotas que contar.
En moteles mesones y bulevares
Comienza el traginar.
La que todos tachan de vulgar,
la que ha hecho una alcoba,
un carro o un billar.
La que la religión condena,
la que nunca grita al mundo
su tristeza o su pena.
La que recrimina el govierno,
la que nunca palpó,
el rose de un abrazo tierno.
La que no tenia derechos,
de la que buitres y cerdos
se saciaron en sus pechos.
La que hizo de los bares, su techo...
La mujer ardiente sin sinismo,
la que ingnotiza las noches
con su bajo erotismo.
La que bebe gota a gota el desprecio.
la que revisten de repudio
Y su pecado le pone precio.
La que atiende al distraído borracho,
la que es el blanco de escupidas,
de aquel que se dice "macho".
La de las mañanas grices
la que cubre con seda
todas sus cicatrices.
La que fue ultrajada
y se quedó callada.
La que tubo todo
y no tubo nada....
Esa soy yo.
No, no me tengas lástima
Y no lo digo con orgullo
Pero no bajo mi cabeza
Yo vivo de lo tuyo,
me alimento de tu mesa.
Sere muy devil, pero soy absoluta
Yo soy la que tu desprecias
Yo soy "la prostituta".
que reposa de día.
La que señalan y juzgan,
con alevosía.
La reina del maquillaje,
de tacones erguidos.
La que abre el lenguaje
de los ojos dormidos.
La que le falto corage,
la que cobra por placer,
la que lleva en su equipaje,
lo que otras pierden en cada anochecer
A la que todos le lanzan la primera piedra.
La que no tiene pudor, la que vende sexo
sin amor
En esquinas, callejones o bares,
Con tantas anécdotas que contar.
En moteles mesones y bulevares
Comienza el traginar.
La que todos tachan de vulgar,
la que ha hecho una alcoba,
un carro o un billar.
La que la religión condena,
la que nunca grita al mundo
su tristeza o su pena.
La que recrimina el govierno,
la que nunca palpó,
el rose de un abrazo tierno.
La que no tenia derechos,
de la que buitres y cerdos
se saciaron en sus pechos.
La que hizo de los bares, su techo...
La mujer ardiente sin sinismo,
la que ingnotiza las noches
con su bajo erotismo.
La que bebe gota a gota el desprecio.
la que revisten de repudio
Y su pecado le pone precio.
La que atiende al distraído borracho,
la que es el blanco de escupidas,
de aquel que se dice "macho".
La de las mañanas grices
la que cubre con seda
todas sus cicatrices.
La que fue ultrajada
y se quedó callada.
La que tubo todo
y no tubo nada....
Esa soy yo.
No, no me tengas lástima
Y no lo digo con orgullo
Pero no bajo mi cabeza
Yo vivo de lo tuyo,
me alimento de tu mesa.
Sere muy devil, pero soy absoluta
Yo soy la que tu desprecias
Yo soy "la prostituta".
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