Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
(Esta vez las brujas llegan con buena cara a hacer justicia contra la maldad...)
Ortega estaba en el huerto
pepino fue a recoger
se le vio palidecer
por poco se queda muerto
no te asustes, fue muy cierto:
¡Aunque pepino sembró
el suelo le sorprendió
con supremas calabazas
tenían largas lenguazas
y volar también las vio!
Tal de Darwin su teoría
las pillas se transformaron
al pueblo mucho asustaron
con su nueva simetría
sus alas de avemaría
cabezas, piernas y brazos,
espinas en sus regazos,
¡qué exóticas en los aires
buscaban los trabucaires
para batir a aletazos!
Cada bruja en su rebozo
un par de esposas llevaba,
muy pronto pusieron traba
al que deja un gran destrozo:
hoy paga en el calabozo
el que secuestra al bebé
y el que marcha a contrapié
dejando un valle de lágrimas
¡han sido justas las ánimas
las brujas del pagaré!
Tan bravo fue el huracán
de las tales hechiceras
que caían las banderas
del corrupto capitán:
el que roba al pobre Juan
y piensa que es suyo el mundo,
así mismo en un segundo
se libró nuestro planeta
de la sórdida escopeta
que causa pesar profundo.
En el heroico obelisco
posaron las brujas divas
de los tréboles y olivas
grabar la voz pudo un disco.
¡Qué grandioso fue el ventisco
que a las cosas malas pega
se quedó la gente ciega
al ver hechizo celeste
fue de justicia la hueste:
las calabazas de Ortega!
Al cántico de las brujas
se sumaron cascabeles
eran voces de aguamieles
los niños cuales burbujas.
Decían: ¡Son las Marujas,
las hadas del infinito
que ponen fuegos al mito
con eficacia, elocuencia
celebremos su presencia
y que suene como un pito!
Mariluz Reyes
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