Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Hoy me he puesto mi traje endecasílabo,
cesura en la cintura y en el cuello,
un pantalón rimado en asonante
y por comodidad zapatos viejos.
Me he dicho, ¿cómo no?, voy a buscarla
después de estar ausente tanto tiempo
quiero volver a oír sus consonantes,
quiero dejar atrás este silencio
que no dejó de hablarme las esperas
y calló cuando quise su consejo.
Me voy a permitir el lujo máximo,
esa mirada suya a contrapelo
repleta de sonrisas y dulzura,
ávida de presencias y de encuentros.
Nos tomaremos de la mano y juntos
iremos a encontrarnos con lo puesto
por esos arrabales de ternura
que esconden las ciudades y los puertos
y bailaremos nuestro propio son
y volaremos en el mismo vuelo
a la hora puntual en que despegan
los amantes sobrados de te quieros.
Después de habernos desnudado el alma,
con los pies liberados ya del suelo,
quizás me quite el traje y los zapatos
para colarme en su vestido nuevo
y rasgar las costuras que separan
nuestros mundos de nuestros propios cuerpos.
cesura en la cintura y en el cuello,
un pantalón rimado en asonante
y por comodidad zapatos viejos.
Me he dicho, ¿cómo no?, voy a buscarla
después de estar ausente tanto tiempo
quiero volver a oír sus consonantes,
quiero dejar atrás este silencio
que no dejó de hablarme las esperas
y calló cuando quise su consejo.
Me voy a permitir el lujo máximo,
esa mirada suya a contrapelo
repleta de sonrisas y dulzura,
ávida de presencias y de encuentros.
Nos tomaremos de la mano y juntos
iremos a encontrarnos con lo puesto
por esos arrabales de ternura
que esconden las ciudades y los puertos
y bailaremos nuestro propio son
y volaremos en el mismo vuelo
a la hora puntual en que despegan
los amantes sobrados de te quieros.
Después de habernos desnudado el alma,
con los pies liberados ya del suelo,
quizás me quite el traje y los zapatos
para colarme en su vestido nuevo
y rasgar las costuras que separan
nuestros mundos de nuestros propios cuerpos.