Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Quién me diera
el latir de su alma entera!
Que el mañana en soltería
se me llena de albaquía,
anhelando eterno el día
que despierte en tu ribera...
¡Quién me diera
el latir de su alma entera!
Del ensueño, ¡epifanía!
que en mis manos puliría,
pues ahora sin valía
yace exigua mi quimera.
¡Quién me diera
el latir de su alma entera!
Que destierre la apatía
de la luna en rebeldía
que me niega su grafía
ocultando toda esfera.
¡Quién me diera
el latir de su alma entera!
Yo quisiera una almadía
con velamen de alegría
que en tu dulce travesía
siempre evite la escollera.
¡Quién me diera
el latir de su alma entera!
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