Littera
Poeta asiduo al portal
Cada noche descubren mis genillas
en los cendales y organdís aquellos
que presenta Tristana por cabellos
cuanto puede inspirar a las plumillas;
tocan después mis manos las sarillas
que en su espaldar colmado de destellos
y recorrido por arriates bellos
exhalan olorosas maravillas;
y van al fin en su cintura ovante
a posarse mis besos encelados
con una suavidad intemperante.
¡Maldito el Sol de arreos leonados
que al coronar el cielo edificante
extingue mis delirios regalados!