dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Me casé hace ya algunos años; era yo entonces un médico muy joven. Una noche me avisaron de que la señora Lauper tenía mucha fiebre. Fui a verla y después de reconocerla comprobé que tan solo se trataba de un simple resfriado. Cuando me iba para casa vi en una habitación contigua a la de la enferma a un hombre que lloraba desconsoladamente; me quedé mirándolo. El marido de la enferma que me acompañaba hasta la salida me informó: -Es mi hermano, al pobre se le acaba de morir su mujer. Llora desconsoladamente pues su amada ya no es de este mundo.-
Me acerqué y le di el pésame.
-Mi pobre Anastasia ya es un ángel- me contestó.
En la puerta, el marido de la señora Alessia Lamper me preguntó: -Entonces, doctor, ¿cree usted que mi mujer será pronto un ángel?-
-Eso tan solo Dios o el destino lo sabe- contesté.
Por la noche soñé que mi mujer era un ángel. Cuando me desperté, un ángel dormía en mi cama, un ángel con la cara y el cuerpo de mi esposa; algunas veces Dios o el destino nos concede lo que con tanta fuerza le hemos pedido. Era un ángel todavía sin alas, pero me hacía muy feliz el que ya nunca más sería mi mujer.
Eladio Parreño Elías
28-Octubre-2012