Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luciérnagas inaccesibles y lejanas
Alumbran cada noche en su belleza
Negros cielos vestido de lunares
Ojos abiertos a infinitos mundos
Crines trenzadas con diamantes
Hipérboles irreales ya perdidos
Espíritus que palpitan al albedrío
Encajes tejidos por las diosas
Sofisticado regalos para dioses
Trazos dorados entre la luna
Radiante e ingrávidas llamas
Eternas mariposas de la luz
Lánguidas lámparas escarchadas
Lagrimas del eterno llanto
Altar de fúlgidos diamantes
Donde los sueños viven
Abrazados a miles de alas