K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Es otoño,
de calles coronadas
y tiránicos placeres
que llenan de voz
al fantasma
que habita
la hierba alada.
No existen
rapsodias de frío
ni gritos desnudos
en las palabras incoloras
que se llevan entre dientes.
La angustia atropellada
huye con su propia autoridad,
revolviendo eternamente
el vértigo de un sueño
que se escapó de la lengua.
Llueven miradas de universo
cayendo perpendiculares
sobre la fuente de todo espacio.
La noche escucha,
estrellarse de holocaustos
a la laringe que se alarga
apagando luces e incendiando puertas,
el pecho de mar que sopla sobre los ojos
de la necia cicatriz de mis deseos,
arroja con furia la emboscada
de tus manos.
¡Morirá de horror!
Debe ser...
descubriendo caminos
por la música feliz
que escupen los cobardes.
¡Morirá roto de inviernos!
persiguiendo "perros y horizontes"
al borde del motor agonizante
que aun, él llama corazón.
¿Como bautizaramos el final del cuento?
¿Con collares de espinas y de cáliz marchito?...
...Y yo,
yo que hablo de presagios y de muertes
hoy parada sobre el pulso de Noviembre,
bebiéndome los años
ensayando lucidez
en las fauces de la suerte,
a orillas para siempre del olvido.
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