azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El agua ya escasea, está caliente;
las piernas, agotadas por el paso;
las nubes dejan sitio a un cielo raso
brindándole merced al sol ardiente.
Eligió, de los viajes, el silente;
caminar desde el alba hasta el ocaso
cargando con la cruz de su fracaso
y ganar indulgencia plenamente.
Pero llega el momento inevitable,
cuando andar se convierte en un suplicio,
de probar, de su fe, lo inquebrantable.
Y asomado al abrupto precipicio,
comprende: que la gloria, más loable,
cuanto más elevado el sacrificio.