ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi niña traviesa.
El reloj marca las ocho, en la mañana, es la entrada al salón de clases, las campanadas doblaban
deprisa corríamos y con nosotros el bullerío de niños
A la hora de clases ese amor infantil se apoderaba de ti. El maestro interactuaba con el grupo, realizando competencias entre parejas, le tocaba el honor a las chicas escoger su contrincante, y tú siempre me convidabas a pasar juntos al frente, bien sabía yo que me ibas a escoger. En el juego de pizarra, las matemáticas eran mi fuerte, siempre te ganaba, y tú ganabas también por estar esos momentos conmigo
Atendiendo con esmero las clases, sentía sin querer tu mirada, al voltear disimulabas. Yo sabía que eras tú, con tu ojitos me coqueteabas. Yo era un tanto serio en ese entonces y tú me sacabas de mis casillas. Recuerdo esos golpecitos en la espalda, rebotaba una bolita de papel. Meneaba la cabeza, ya imaginaba de donde provenían esos proyectiles niña traviesa, nadie decía quién era
todos cómplices de tus travesuras, y sabía que eras tú.
Un día muy temprano, fui el primero en llegar al salón, encontré mi nombre escrito en la pizarra.
Un corazón y dos palabras en el medio, decían todo lo que sentías por mí, recalcado ¡Te amo!, tu amor no tenía remedio
Un día soleado, a la hora del recreo, me invitaste un helado de fresa, tu sabor preferido,
sentados al fondo de la meza, para entones tus besos me sabían a cereza y a miel tu corazón .
Hoy recorro los pasillos, la nostalgia trae a mí tu recuerdo, mi niña traviesa .