LUVIAM
Poeta veterano en el portal
Rosa en su habitación
aguardaba desvelada
a su marido Ramón
que como siempre,tardaba.
Encendió su ordenador
con ansia desesperada,
porque otra ilusión en flor
la invadía y conquistaba.
Era un amor sin igual
que la había cautivado,
aunque distante y virtual
lo percibía a su lado:
-Gracias amado mío
por envolverme en tu manto,
por calentarme este frío,
por acompañarme tanto!
-Gracias por esa dulzura
por tu tiempo, por tu beso,
por tus noches de ternura
por ser mi sol de embeleso...
Y abstraído en su oficina
también en su ordenador,
de una rosa tierna y fina
se enamoraba Ramón:
-Oh Rosa de mis fragancias
que con mi manto te abrigo,
soy yo quien te da las gracias
por quedarte aquí...conmigo!...
Y así regresó esa noche,
pensando en la bella Rosa,
en silencio y sin reproche
durmió de espalda a su esposa.
Y ella; calmándose el frío
imaginaba su manto,
el; llenaba el vacío
soñando con otro encanto.
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