Las edades de la sangre

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
A mi viejo:


Compañero, hay edades que al mirarnos
emergen como el dolor del universo
y que al sangrar nos tiende una mano de infinito
como buscando el alma.
Esa mano de profunda sangre
se sostiene como un grito de arraigada sombra
albas antes que olvidadas por los siglos
(Sobre ése párpado de tiempo se levantan las ventanas.)
Compañero, ahora que te has ido
tu casa se levantó como la brisa
y se llevó todo dentro.
De vez en cuando
en cada salto de añoranza,
entre desordenadas órbitas,
llega con palabras en las puertas:
Enraizadas sobre el mármol y el mercurio
blandas como el polen de las manos sobre trigo
llega con palabras de abrazo
como la mirada a un hijo,
con palabras ya guardadas,
con palabras de quietud,

con palabras prontas al regreso.
A veces, compañero, una mano levantada al cielo
dos o tres perfiles de luz profunda
y una plegaria.
 
Última edición:
Querido Amigo Ricardo José. Muy profundas letras, donde se denota, el amor y la
nostalgia, y esas dulces palabras, salidas de tu noble pluma. Un placer leerte.
Estrillitas de luz. (no me dejan repu) te las merecías mi corazón te las da.
Besos y Abrazos Uruguayos. Blanca
 
Siempre queda una brisa que llega hasta nosotros en el silencio, un espacio de luz en el recuerdo de una mirada que se hace espejo y presencia...Un poema, conmovedor y profundo. Mis aplausos y un abrazo para ti.
 
a veces necesitamos de un reflejo
y una brisa para despejarnos
y revitalizar el alma,
abrazos
Denn
 
que bueno es encontrar ese espacio de luz en el alma, esa luz que ilumina estos versos, llenos de recuerdos , un abrazo poeta, y tus versos llegan se hacen sentir a través de la esencia de tu alma. Saludos
 
Felicidades Ricardo, buen trabajo.
Un poema hermoso,
rebosa sentimientos...
Me gustó leer.
Abrazos y reputación.
 
Ricardo José Lascano;4444717 dijo:
Espacio de luz hallada. (A mi viejo)


Compañero, hay edades que al mirarnos
emergen como el dolor del universo
y que al sangrar nos tiende una mano de infinito
como buscando el alma.
Esa mano de profunda sangre
se sostiene como un grito de arraigada sombra
albas antes que olvidadas por los siglos.
(Sobre ése párpado de tiempo, se levantan las ventanas.)
Compañero, ahora que te has ido
tu casa se levantó como la brisa
y se llevó todo dentro.
De vez en cuando
en cada salto de añoranza,
entre desordenadas órbitas,
llega con palabras en las puertas:
Enraizadas sobre el mármol y el mercurio.
Blandas como el polen de las manos sobre trigo,
llega con palabras de abrazo
como la mirada a un hijo.
Con palabras ya guardadas.
Con palabras de quietud.
Con palabras prontas al regreso.
A veces, compañero, una mano levantada al cielo
Dos o tres perfiles de luz profunda.
Y una plegaria.



Muy pero muy emotivo, a ese compañero eterno de andar, al más fiel de los compañeros, emoción siento de leerte amigo, es hoy cuando debemos decir te quiero a nuestros cercanos, es hoy aprovechar la luz del día, es hoy abrir las ventanas de par en par y respirar tanto bendito aire que existe, es vida es poesía, muy bello paseo por tus letras, gracias Ricardo por esta muestra bella de sensibilidad y de amor.
 
delicioso sentimiento trasmites en estos versos,
delicados y con un léxico muy puro y sentido...
nunca se va a quien se ama...siempre estará ahí,
hermoso leerte tan lleno de amor ...

saludos cariño...
 
Hay edades mi querido amigo poeta que al mirarnos nos devuelve nuestro
pasado como si de un espejo se tratase; y nos vemos como éramos antaño,
pero ya no somos aquel que recordamos. Un abrazo, te dejo reputación.
 

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