Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué no puede ser galante rosa
el tímido narciso del jardín?
o el musgo que engalana la mimosa
¿vestirse con aromas de jazmín?
Que el grajo, con su voz estrepitosa,
¡aprenda a gorjear cual colorín!
y atilde de color la insulsa ortosa,
la estría que la torna en adoquín.
Que el cielo sea verde, ¡el mar bermejo!,
la tinta de mi pluma blanca hondura,
aun siendo tan vampírico el reflejo
que nunca descifraras su escritura.
Que todo lo que siento sabe añejo
si en letra abigarrada se clausura.
Mas siempre, de tu amor busqué cordura
al bies de los sonetos que emparejo,
pues soy bordón atando conjetura
en coplas que en latidos yo te dejo.
No importa, si asonante se fractura
la vida, que me niega ser tu espejo...
Si azogo de esperanza el baldosín,
si el fénix, con su rima caprichosa,
lograra que el principio fuera fin
del llanto que en distancia nos enlosa.
Si aromo de alhelíes el verdín
que anega mis poemas y tu prosa
o sueño, aun abonando con hollín,
que nace sin espinas nuestra rosa...
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