Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recoge la brizna
del último ensueño
que el pecho se tizna
si late sin dueño.
Ayer de llovizna
se ahogaba tu empeño
mas hoy la tormenta,
rugiendo avarienta,
encharca las vigas
con fangos de miedo
y llena de ortigas
la voz del aedo.
Por más que persigas
el alma en el ruedo,
empuña muleta
de tinta el poeta,
se escuda en la rima,
-¡cobarde chiquero!-
y en sesgos racima
al pie de tu albero,
la cruel pantomima
que en falsos "te quiero"
galante bisela
con flor de canela.
Así que, mutila
su verbo cubierto
de hiel que encandila,
pues nace ya muerto
de amores. Sibila,
¡descubre el entuerto!,
"a voces lisonjeras,
jamás tu oído dieras".
Última edición: