ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deje volar el alma
el día me toma de sorpresa,
un gavilán suspendido bebió mi sombra
acechando su presa
Sin decir palabra, ausente de mí mismo
quede sin armadura, desalmado
sin condena ni delito alguno,
caí hasta el fondo del abismo
En las postreras orillas del crepúsculo,
la tarde envolviendo de plata al gris
-atenuando añil - cae al pie de la noche,
despiertan del letargo sentidos nocturnos
De mis ojos, una mirada serena desnuda el alma,
se desploman mis parpados como bestia herida
sucumben al poema enriquecido por valles y laderas
siguiendo tus huellas entre hiedras y canteras
Geber Pérez Ulín.