Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando te vas, busco tu lado de la cama.
Allí todo es más dulce, más suave, más seguro:
Si acaso me atormentan presente o porvenir,
me abrazo mansamente al aroma de tu piel
y le doy a tu almohada el beso que me salva.
Tu lado de la cama me dota de certezas:
Sé que allí dejas mucho de lo que das y no.
Y yo, sin ofender lo tanto que sabes sobre mí,
recuesto allí el instinto que ni siquiera intuyes
y que hasta mi conciencia rehúsa develar.
Tu lado de la cama, sumiso, me complace:
Libero fantasías que vienen inconclusas
desde que tuve uso de mi razón sensual.
Pasiones que no muestro contigo por pudor,
o porque tengo miedo de vértelas cumplir.
Tu lado de la cama promete tu retorno.
Tu férrea compañía de bellos predominios,
se abraza a mis prejuicios jurando devoción;
así, como tú dices, para envejecer juntos.
Y yo lo creo, vida... más allá de dudar.
Juan Oriental
safecreative/1211172697847
Allí todo es más dulce, más suave, más seguro:
Si acaso me atormentan presente o porvenir,
me abrazo mansamente al aroma de tu piel
y le doy a tu almohada el beso que me salva.
Tu lado de la cama me dota de certezas:
Sé que allí dejas mucho de lo que das y no.
Y yo, sin ofender lo tanto que sabes sobre mí,
recuesto allí el instinto que ni siquiera intuyes
y que hasta mi conciencia rehúsa develar.
Tu lado de la cama, sumiso, me complace:
Libero fantasías que vienen inconclusas
desde que tuve uso de mi razón sensual.
Pasiones que no muestro contigo por pudor,
o porque tengo miedo de vértelas cumplir.
Tu lado de la cama promete tu retorno.
Tu férrea compañía de bellos predominios,
se abraza a mis prejuicios jurando devoción;
así, como tú dices, para envejecer juntos.
Y yo lo creo, vida... más allá de dudar.
Juan Oriental
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