samuel astor bahos
Poeta recién llegado
Atadme a mi pupitre porque solo en él yo tengo
Las respuestas a preguntas inesperadas;
Y aunque esté oxidado y algo viejo,
Es el único que sabe: que yo no sé nada.
Profe:
Atadme a mi pupitre y a ningún otro,
Porque desde otro no puedo tumbarte a vos;
Si me cambiáis de puesto seguro no respondo,
Y eso profe eso si no tiene perdón de dios.
Si veis que en el examen estoy disimulado
Y busco pispirispis con mucha evidencia;
Sabed entender a este pobre enguayabao
Que ha hecho el pastel, pero no entiende su propia letra.
Profe:
Atadme al pupitre porque su tabla
Es herramienta de salvación para mí.
Aunque está rayada con obscenidades, es sabia,
Y aunque fea y vieja ¡Qué importa! La quiero así.
Ella es un apéndice de mi conciencia
Sucia y casi siempre vulgar.
Entre la silla y mi mente la única diferencia,
Es que una tiene tachones y la otra está limpia de no pensar.
Recordad que vos también fuisteis estudiante
Y usabais ayudas didácticas por doquier;
No salgáis ahora con que eso fue antes
Que lo que yo hago hoy, vos lo hicisteis apenas ayer.
Aunque me cueste la vida, hoy doblego mi orgullo,
Y os pido por favor que me dejéis hacerme el loco,
Mientras sobre la silla yo oculto el chanchullo,
Que vos no sabéis lo que dice, y la verdad: yo tampoco.
Atadme a mi pupitre porque solo en él yo tengo
Las respuestas a preguntas inesperadas;
Y aunque esté oxidado y algo viejo,
Él es el único que sabe: que yo no sé nada.
Las respuestas a preguntas inesperadas;
Y aunque esté oxidado y algo viejo,
Es el único que sabe: que yo no sé nada.
Profe:
Atadme a mi pupitre y a ningún otro,
Porque desde otro no puedo tumbarte a vos;
Si me cambiáis de puesto seguro no respondo,
Y eso profe eso si no tiene perdón de dios.
Si veis que en el examen estoy disimulado
Y busco pispirispis con mucha evidencia;
Sabed entender a este pobre enguayabao
Que ha hecho el pastel, pero no entiende su propia letra.
Profe:
Atadme al pupitre porque su tabla
Es herramienta de salvación para mí.
Aunque está rayada con obscenidades, es sabia,
Y aunque fea y vieja ¡Qué importa! La quiero así.
Ella es un apéndice de mi conciencia
Sucia y casi siempre vulgar.
Entre la silla y mi mente la única diferencia,
Es que una tiene tachones y la otra está limpia de no pensar.
Recordad que vos también fuisteis estudiante
Y usabais ayudas didácticas por doquier;
No salgáis ahora con que eso fue antes
Que lo que yo hago hoy, vos lo hicisteis apenas ayer.
Aunque me cueste la vida, hoy doblego mi orgullo,
Y os pido por favor que me dejéis hacerme el loco,
Mientras sobre la silla yo oculto el chanchullo,
Que vos no sabéis lo que dice, y la verdad: yo tampoco.
Atadme a mi pupitre porque solo en él yo tengo
Las respuestas a preguntas inesperadas;
Y aunque esté oxidado y algo viejo,
Él es el único que sabe: que yo no sé nada.
Samuel Astor Bahos
http://www.facebook.com/SamuelAstorBahos?ref=hl