JFelipe
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lloras por tu boca, dices,
que mi todo ya no es nada
y descargas tu balada
con dolor y sin matices.
Si el pesar echó raíces
y el adiós colmó el lamento,
quiero yo llevar aliento
donde tu vigor flaquea,
para mantener la tea
que calienta el sentimiento.
Bien es cierto que a menudo
somos presos del destino,
mas si se despista el sino,
a tu lado siempre acudo.
Yazco junto a ti desnudo,
soy tu lecho, fiel regazo,
piel caliente, dulce abrazo
y mirándote a los ojos,
en tus tibios labios rojos,
un "te quiero" tierno trazo.
Porque el plazo viste ausencia
piensas que el ardor fenece,
¿pero acaso no te mece
y te arropa mi "presencia"?
¿No sientes con vehemencia
como el pecho se desboca?
¿es quizás idea loca,
que aunque el trecho tanto ensañe,
mi espíritu te acompañe
si tu mente a él lo invoca?
Esas dudas son feroces,
vano duelo que sin fuste
es capaz que te disguste,
tiempo negro, frías hoces...
¡Dale fin a tales voces!
La virtud de amar si es pura
siempre en el alma perdura.
¡Suelta el miedo al porvenir!
No me queda más decir...
¡Que te adoro con locura!
que mi todo ya no es nada
y descargas tu balada
con dolor y sin matices.
Si el pesar echó raíces
y el adiós colmó el lamento,
quiero yo llevar aliento
donde tu vigor flaquea,
para mantener la tea
que calienta el sentimiento.
Bien es cierto que a menudo
somos presos del destino,
mas si se despista el sino,
a tu lado siempre acudo.
Yazco junto a ti desnudo,
soy tu lecho, fiel regazo,
piel caliente, dulce abrazo
y mirándote a los ojos,
en tus tibios labios rojos,
un "te quiero" tierno trazo.
Porque el plazo viste ausencia
piensas que el ardor fenece,
¿pero acaso no te mece
y te arropa mi "presencia"?
¿No sientes con vehemencia
como el pecho se desboca?
¿es quizás idea loca,
que aunque el trecho tanto ensañe,
mi espíritu te acompañe
si tu mente a él lo invoca?
Esas dudas son feroces,
vano duelo que sin fuste
es capaz que te disguste,
tiempo negro, frías hoces...
¡Dale fin a tales voces!
La virtud de amar si es pura
siempre en el alma perdura.
¡Suelta el miedo al porvenir!
No me queda más decir...
¡Que te adoro con locura!
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