242. Sueño de verano
Las Pléyades alumbran las noches del estío.
Brillantes lentejuelas con algo de rocío
dibujan en los cielos senderos de color
fugaces y livianos. ¿Serán de amor cautivas
por penas y nostalgias? ¿son lágrimas furtivas?
Quizás así señalen su rabia y su dolor.
De nubes niqueladas la noche se tapiza
y cambia su dulzura por pátina plomiza
que vierte con un trueno fragores de tormenta
y vientos de poniente que son un vendaval:
ardientes, sofocantes. Enojo celestial
de furia desatada con odio que amedrenta.
El rayo se presenta lanzando maldiciones
que llagan la penumbra con diablos y dragones.
Torrentes de esmeraldas derraman su cantar
y empapan con sus risas el suelo ya mojado,
de luces aturdido, de limos enfangado.
El viento huracanado, la muerte al despertar...
xxx
Churrete
Las Pléyades alumbran las noches del estío.
Brillantes lentejuelas con algo de rocío
dibujan en los cielos senderos de color
fugaces y livianos. ¿Serán de amor cautivas
por penas y nostalgias? ¿son lágrimas furtivas?
Quizás así señalen su rabia y su dolor.
De nubes niqueladas la noche se tapiza
y cambia su dulzura por pátina plomiza
que vierte con un trueno fragores de tormenta
y vientos de poniente que son un vendaval:
ardientes, sofocantes. Enojo celestial
de furia desatada con odio que amedrenta.
El rayo se presenta lanzando maldiciones
que llagan la penumbra con diablos y dragones.
Torrentes de esmeraldas derraman su cantar
y empapan con sus risas el suelo ya mojado,
de luces aturdido, de limos enfangado.
El viento huracanado, la muerte al despertar...
xxx
Churrete