lore1
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te amaré como rosa que anhela su rocío,
como ama el peregrino los ríos y montañas,
como adora una madre al fruto de sus entrañas.
Y sé que cuando piense en ti jamás tendré frío.
Te amaré en el invierno, en el calor del estío,
soñaré con la gracia adherida a tus pestañas
y el calor de tu piel en mis manos ermitañas.
En mi alma anclarás cual poderoso navío.
Te amaré entre los peces y las algas del mar
y tú me acogerás en la proa de tu nave.
Dormiré entre tus brazos al son de tu cantar.
Soplas en mí como un viento del oeste suave,
a mi puerta de hierro no dejas de tocar,
de mi corazón de fuego te daré la llave.