SoloPoesia.
Poeta recién llegado
Anochece en mi ventana,
el sol exhausto se posa
en un horizonte tangible,
que solo pretende ser amado
por las estrellas que desde
la altura le vigilan.
La luna, sustituyendo al
sol abatido, se acerca tímidamente
a los pequeños astros,
que la reciben con caricias
y abrazos, excepto alguno
desobediente que acecha y
arremete contra el horizonte.
La luna, taciturna,
sabe que pronto se tendrá
que despedir desconsolada
y con aire nostálgico,
y que cuyas heridas
solo el tiempo podrá curar.
el sol exhausto se posa
en un horizonte tangible,
que solo pretende ser amado
por las estrellas que desde
la altura le vigilan.
La luna, sustituyendo al
sol abatido, se acerca tímidamente
a los pequeños astros,
que la reciben con caricias
y abrazos, excepto alguno
desobediente que acecha y
arremete contra el horizonte.
La luna, taciturna,
sabe que pronto se tendrá
que despedir desconsolada
y con aire nostálgico,
y que cuyas heridas
solo el tiempo podrá curar.