Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quemándose los últimos minutos
reclamo la presencia de tu estela,
con ella anudo el verso en duermevela
que paga en letra en blanco tus tributos.
Derogo así silencios absolutos
que enmarcan el recuerdo de estos días
y dejo en la trastienda fantasías,
quimeras y esperanzas. Necesito,
volver a amordazar de nuevo el grito
que sólo se libera en poesías.
El sueño que vadea vagabundo
estancias vanas, muere en la frontera
que trazo bajo umbrales de galera,
cociente indivisible por tu mundo.
Mas lucha y no se rinde ni un segundo,
renace si presiente tu caricia
sabiendo que el destino hará justicia
pues tanto amor latiendo diamantino
no puede sucumbir aunque el camino
negara laberíntico su albricia.
Aguardo que tu luz imane el muro
y quiebre al fin rotunda mi flaqueza,
titánica sería la proeza
que hilvane mi mañana a tu futuro.
Al tiempo siempre en contra yo conjuro,
al viento que te aleja pongo brida
por más que a mi giralda deje hendida
en ráfagas de adiós y aliento frío.
Y torno el llanto en gotas de rocío
meciéndose en la cruz de nuestra vida.
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