Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
” El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios se llama Abraxas. “
En el barro braceaban,
como invertebrados amorales horadando su mirada.
Por dioses que lo intentaba,
todos los días lo intentaba;
Abraxas sonriendo lascivo adormecía
el sentido de la realidad.
Dónde quedarían las simientes,
tal vez llegasen,
tal vez demasiado silencio.
"Ahora, en el barrizal de mi alma se nublan las orillas del Olimpo,
ígneas nubes tras el globo ocular;
los señores del bien y el mal embriagados en su propia gloria
duermen sobre el hedor de su etílica deidad.
Me encojo como un gusano";
Snagar el grande,
el prestado.
"Pliego la mucosa de mi corazón
en el anmiotico fluido que riega la certeza
de que mañana
el sol saldrá por el maldito sur
mientras tus ojos esconden
su norteña mirada.
Háblame del dolor, tú que conoces bien
su definición;
porque yo,
hoy he vuelto a romperme..."
Según Hermann Hesse, en su obra Demian, Abraxas como un dios que une simbólicamente lo divino con lo demoníaco, lo bueno con lo malo, la vida con la muerte. Venera las dos partes. Es la unión sagrada, es la ambigüedad de la existencia. Nombra a este dios con la siguiente cita: ” El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios se llama Abraxas. “
En el barro braceaban,
como invertebrados amorales horadando su mirada.
Por dioses que lo intentaba,
todos los días lo intentaba;
Abraxas sonriendo lascivo adormecía
el sentido de la realidad.
Dónde quedarían las simientes,
tal vez llegasen,
tal vez demasiado silencio.
"Ahora, en el barrizal de mi alma se nublan las orillas del Olimpo,
ígneas nubes tras el globo ocular;
los señores del bien y el mal embriagados en su propia gloria
duermen sobre el hedor de su etílica deidad.
Me encojo como un gusano";
Snagar el grande,
el prestado.
"Pliego la mucosa de mi corazón
en el anmiotico fluido que riega la certeza
de que mañana
el sol saldrá por el maldito sur
mientras tus ojos esconden
su norteña mirada.
Háblame del dolor, tú que conoces bien
su definición;
porque yo,
hoy he vuelto a romperme..."
Según Hermann Hesse, en su obra Demian, Abraxas como un dios que une simbólicamente lo divino con lo demoníaco, lo bueno con lo malo, la vida con la muerte. Venera las dos partes. Es la unión sagrada, es la ambigüedad de la existencia. Nombra a este dios con la siguiente cita: ” El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios se llama Abraxas. “
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