Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi droga eres tú
Dúctil terciopelo,
piel soñada.
Reposas al abrigo del crepúsculo,
reclinado en la hierba,
sin preguntas
sabes todas las respuestas.
Me observas,
ojos aguamiel de chispas verdes
recorriendo mi geografía.
Soy gaviota deteniéndome en tu cielo,
extraño, omnipresente
y planeo hasta tus brazos
sintiéndome etérea,
una libélula estremeciéndose
en el ocaso.
Mi droga eres tú,
una adicción sin límites
que enajena mis sentidos.
Ven e inyéctame tu beso,
agita mis deseos
y esfuérzate por ser siempre
mi única poción,
esa que arrebata mi ser
con su dulce locura.
Sorpréndeme,
continúa enamorándome,
cúbreme los ojos con tus manos
y regálame una rosa escarlata
de nuestro jardín
o una campanilla silvestre,
esa que emerge de pronto,
milagrosamente,
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