Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puedes aún oír el primer vagido asimilado al blasón
que aflige,
inesperado asombro, vasto y oscuro,
medalla de la extenuación,
meses de aquellos pataleos,
inquietas sombras y ruidos de voces lejanas
esperando la victoria,
lágrimas prendidas a la ansiedad larga.
Puedes aún oír del cielo un milagro que proviene
aparentemente de la nada.
A la madre que te parió le dueles todavía,
le duelen tus murmullos internos,
le debes un legado que mermó su resistencia.
Posiblemente no quisiste ser,
pero fuiste irremisiblemente gestado.
¿Asimilaste el futuro incierto en esa instancia?
Como rico y sonoro instrumento comenzaste
la solitaria marcha.
Puedes oir aún del cielo una marcha inaudita
atravesando el caos vital.
Y luego a beber del cáliz más amargo.
Siempre la verdad es triste pero la burda
mentira todavía es posible.
Puedes aún orar si quieres.
Desde el cielo y desde la tierra hoscos,
frenéticos gestos se acumulan en las calles,
hay una confusión en el atiborrado merodeo.
Un día renegarás de tu mala suerte, otro día
bendecirás el buen destino.
A un afán lo persigue otro afán,
y de nuevo el santo y seña de la miríada de
respiraciones.
No olvides el perdón,
al palpar fronteras aprendes a perdonar,
aún siendo paralizados por la laxitud y el pánico
aprendes hacer la vista gorda.
Eres partícula del ángel que hizo equilibro
sobre la precariedad.
el frágil despertar, libre e infernal, nos habita,
paralelamente por igual nos drena.
Y aunque ella se fue dejando una estela, todavía
te escose.
El recuerdo de su amor salva, siempre salva,
así que siempre ríe,
pero ríe solamente para tí.
que aflige,
inesperado asombro, vasto y oscuro,
medalla de la extenuación,
meses de aquellos pataleos,
inquietas sombras y ruidos de voces lejanas
esperando la victoria,
lágrimas prendidas a la ansiedad larga.
Puedes aún oír del cielo un milagro que proviene
aparentemente de la nada.
A la madre que te parió le dueles todavía,
le duelen tus murmullos internos,
le debes un legado que mermó su resistencia.
Posiblemente no quisiste ser,
pero fuiste irremisiblemente gestado.
¿Asimilaste el futuro incierto en esa instancia?
Como rico y sonoro instrumento comenzaste
la solitaria marcha.
Puedes oir aún del cielo una marcha inaudita
atravesando el caos vital.
Y luego a beber del cáliz más amargo.
Siempre la verdad es triste pero la burda
mentira todavía es posible.
Puedes aún orar si quieres.
Desde el cielo y desde la tierra hoscos,
frenéticos gestos se acumulan en las calles,
hay una confusión en el atiborrado merodeo.
Un día renegarás de tu mala suerte, otro día
bendecirás el buen destino.
A un afán lo persigue otro afán,
y de nuevo el santo y seña de la miríada de
respiraciones.
No olvides el perdón,
al palpar fronteras aprendes a perdonar,
aún siendo paralizados por la laxitud y el pánico
aprendes hacer la vista gorda.
Eres partícula del ángel que hizo equilibro
sobre la precariedad.
el frágil despertar, libre e infernal, nos habita,
paralelamente por igual nos drena.
Y aunque ella se fue dejando una estela, todavía
te escose.
El recuerdo de su amor salva, siempre salva,
así que siempre ríe,
pero ríe solamente para tí.
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