espasmo de un silencio ensordecedor
que fractura mi espina dorsal
a fuerza de tirones estroboscópicos
que me hacen vomitar
desangrando las horas por transcurrir
con el desagradable hedor de la prisa
lo construido no se puede derruir
en fracciones de piso y cornisa
desconociendo al supremo hacedor
en trizas de anuencia y portal
se escuchan los amaneceres utópicos
que no se pueden limitar
en una arcada hacia la espalda
ya con la columna en fracciones
todo se tira al abismo
del inicio, de la eternidad.
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