LA NIÑA APAGADA
Apagada en la octava planta,
hace siete días
que anochece cada ocho horas.
La ceguera es contagiosa,
sólo los locos prescribimos
pastillas contra la luz.
A veces ,
yo también veo estrellas en el suelo,
en el fondo de los mares,
amagadas en los versos,
y yo ,
yo escribo cosas raras.
Faros del cielo
prescritos a languidecer
bajo asépticas sábanas ,
y tú ,
entre las lechugas soles,
entre los soles ranas
y piedras negras con patas que cantan.
Inequívoca las miras ,
tu claridad es sombra de mis dudas .
Anoche te devolví tu mirada a pastillazos,
la horrorizada que clavaste en las paredes
de la sala acolchada de aterrizaje forzoso
al suelo que yo piso ,
al que pisamos todos los cuerdos
de versos disfrazados .
En la octava planta
hay un cielo pesado que conmueve
nuestros sueños que nunca despegaron ,
un cielo contenido
de tierra de estrellas asustadas,
me asusto,
las asusto,
las apago.
Y se apagan.
ORDEN DE ENFERMERIA:
APAGAR A LA NIÑA CADA OCHO HORAS
Apagada en la octava planta,
hace siete días
que anochece cada ocho horas.
La ceguera es contagiosa,
sólo los locos prescribimos
pastillas contra la luz.
A veces ,
yo también veo estrellas en el suelo,
en el fondo de los mares,
amagadas en los versos,
y yo ,
yo escribo cosas raras.
Faros del cielo
prescritos a languidecer
bajo asépticas sábanas ,
y tú ,
entre las lechugas soles,
entre los soles ranas
y piedras negras con patas que cantan.
Inequívoca las miras ,
tu claridad es sombra de mis dudas .
Anoche te devolví tu mirada a pastillazos,
la horrorizada que clavaste en las paredes
de la sala acolchada de aterrizaje forzoso
al suelo que yo piso ,
al que pisamos todos los cuerdos
de versos disfrazados .
En la octava planta
hay un cielo pesado que conmueve
nuestros sueños que nunca despegaron ,
un cielo contenido
de tierra de estrellas asustadas,
me asusto,
las asusto,
las apago.
Y se apagan.
ORDEN DE ENFERMERIA:
APAGAR A LA NIÑA CADA OCHO HORAS
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