Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Perdí la cuenta contigo
del sueño apalabrado cada noche
que al deshojar luceros en tu nombre
ponía en solfa impávido al destino.
Perdí los nortes, amigo...
Sin brújula marcándome el alcorce,
el pecho se desmiembra a bajo coste
en jirones de arrítmicos latidos.
Perdí sin importarme haber perdido
la largura de mi sombra,
la arpillera de la soga,
el brocal de mis infiernos,
la textura del tormento,
el tendón de la tristeza,
sin sentido y sin tregua,
que constante ante mis puertas
golpeaba con violencia.
No, ¡no me importa mi amor!,
si perdiendo media vida
te ganara el corazón.
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