Sutil

Alexander chinasky

Poeta recién llegado
Ardientes,
Como unos dedos sedientos
Deslizándose en vertical
Sobre el filo de tu ombligo,
Rugen las llamas del fuego vivo
Que derriten mis recuerdos
Guardados, en una cajita
De madera, viejas fotos
Y restos de flores secas;
Cansadas están mis piernas,
Gastada, la suela de mis zapatos
De correr desnudo por el bosque
Asolado y devastado por las llamas,
Me amenazan las ramas calcinadas
Con caerse,
Quebrarse y abrasar
Un corazón, que nació para latir.
Benditos los cuervos que volaron
A la profundidad de la noche
Con mis ropas en sus picos.
Por eso,
Corre,
Mientras queden deseo y fuerzas,
Corre,
Corre.
 
Última edición:
Ardientes,
Como unos dedos sedientos
Deslizándose en vertical
Sobre el filo de tu ombligo,
Rugen las llamas del fuego vivo
Que derriten mis recuerdos
Guardados, en una cajita
De madera, viejas fotos
Y restos de flores secas;
Cansadas están mis piernas,
Gastada, la suela de mis zapatos
De correr desnudo por el bosque
Asolado y devastado por las llamas,
Me amenazan las ramas calcinadas
Con caerse,
Quebrarse y abrasar
Un corazón, que nació para latir.
Benditos los cuervos que volaron
A la profundidad de la noche
Con mis ropas en sus picos.
Por eso,
Corre,
Mientras queden deseo y fuerzas,
Corre,
Corre.


Alexander:
Que maravillosas tus líneas, provocan sensaciones profundas, esos recuerdos que se escapan y amenazan con arder hasta desaparecer, del otro lado del fuego se encuentra la libertad plena, la que siento al término del verso. Porque sí, el corazón nació para vivir, para latir, para sentir, para amar, para ser libre. Gracias por compartir la magia de tus líneas, recibe estrellas innumerables y brillantes para tu inspiración, mi saludo afectuoso, mi cálido abrazo y mi sonrisa iluminada.
 

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