Arthi
Poeta recién llegado
De flor era su nombre y Azucena mis labios pronunciaban cuando mis brazos su cuerpo cobijaban, cuando las diáfanas perlas de entre sus parpados brotaban; cuando la amaba.
De flor era su nombre y sus ojos, de cacao, aprisionaban con recelo la pureza de un alma ávida por amar, carente de afecto y sobrada de pasión; de un alma que embelesaba a la vida, que incitaba a los sentidos y que arrebataba de la realidad a cualquiera.
De flor era su nombre y toda ella era flor, pero la humedad, la oscuridad y el frio de mi arrogancia; hicieron que sus hermosos pétalos se desprendieran cual diente de león ante la brisa matinal.
De flor era su nombre y yo: yo era de ella.
De flor era su nombre y sus ojos, de cacao, aprisionaban con recelo la pureza de un alma ávida por amar, carente de afecto y sobrada de pasión; de un alma que embelesaba a la vida, que incitaba a los sentidos y que arrebataba de la realidad a cualquiera.
De flor era su nombre y toda ella era flor, pero la humedad, la oscuridad y el frio de mi arrogancia; hicieron que sus hermosos pétalos se desprendieran cual diente de león ante la brisa matinal.
De flor era su nombre y yo: yo era de ella.