darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una entidad intangible te ama
en el firmamento,
yerros se colapsan en la ingenuidad
de tus pequeñas manos,
te desarrollas con la melancolía
de los momentos invividos
y embebidos de dudas.
Escepticismo ulterior
de un corpúsculo atrapado
en el claustro de las frustraciones.
Sentimientos abúlicos
que se llevó el hedonismo efímero.
Piel de pétalos tropezando
hacia un abismo sin fin.
Camina en la nocturnidad
una muñeca vestida de violeta,
saluda,
sus falanges descalzas,
celestes por el frío
de un puzle inconsciente.
Proficuidad de ideas,
de sensaciones,
de expectativas,
de anhelos.
En el recodo de un deseo volátil,
no te queda la ropa que vestiste en el ayer.
Rememoras,
respiras.
Un pendiente o un hilo
en la oreja de un diminuto amor hecho carne.
¡Esta vez juegas a ser madre!