GLAVIANA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Invítame un día
a acariciar tus manos
cansadas de esperar
caricias ausentes.
Invítame un día
a acariciar tu rostro
para que cuando
seas reflejo en mí
recuerdes lo bello
y cautivante que es
el reflejarse en
espejos de alma
que te añoran
desde sus confines.
Invítame un día y
deja mi torso apoyar
sobre tu cansada espalda
porque vano es
habitar solo, en
recuerdos al vacío
que se anclaron ahí
cuando la última hoja
de un otoño de abril
golpeó vil la puerta
poniendo cerrojo
a esos sueños para
lanzarte al abismo
del más absoluto desprecio.
Déjame apoyar en ti
para desde ahí
sembrar nuevos sueños
sueños desde un alma
que se refleje en el espejo
de tu corazón, que galopa
sin pausa, y con la fuerza
de un huracán avasallante
que aún busca su orilla
para encontrar reposo
en el abrazo de sus días...
a acariciar tus manos
cansadas de esperar
caricias ausentes.
Invítame un día
a acariciar tu rostro
para que cuando
seas reflejo en mí
recuerdes lo bello
y cautivante que es
el reflejarse en
espejos de alma
que te añoran
desde sus confines.
Invítame un día y
deja mi torso apoyar
sobre tu cansada espalda
porque vano es
habitar solo, en
recuerdos al vacío
que se anclaron ahí
cuando la última hoja
de un otoño de abril
golpeó vil la puerta
poniendo cerrojo
a esos sueños para
lanzarte al abismo
del más absoluto desprecio.
Déjame apoyar en ti
para desde ahí
sembrar nuevos sueños
sueños desde un alma
que se refleje en el espejo
de tu corazón, que galopa
sin pausa, y con la fuerza
de un huracán avasallante
que aún busca su orilla
para encontrar reposo
en el abrazo de sus días...