rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Marcadas en su alma
las huellas del destino,
que tantas tantas veces
la habian hecho llorar,
su rostro blanquecino
era el vivo reflejo,
de noches de desvelo
y gritos sin gritar...
Callaba entre su pecho
la angustia que causaban,
golpes que no le daba,
pero que duelen más,
esos que se prodigan
solo con la mirada,
pero que calan hondo
y no se van jamás...
Maquilla su mirada
que yace casi muerta,
se pinta la sonrisa
color rosa cristal,
los ojos firmemente
mirando hacia el futuro,
que el negro y cruel presente
ya llega a su final...
Y cruza despacito
el quicio de la puerta,
oliendo ese perfume
que huele a libertad
y suavemente avanza
en busca del olvido,
para olvidar la vida,
que nunca fue verdad...
las huellas del destino,
que tantas tantas veces
la habian hecho llorar,
su rostro blanquecino
era el vivo reflejo,
de noches de desvelo
y gritos sin gritar...
Callaba entre su pecho
la angustia que causaban,
golpes que no le daba,
pero que duelen más,
esos que se prodigan
solo con la mirada,
pero que calan hondo
y no se van jamás...
Maquilla su mirada
que yace casi muerta,
se pinta la sonrisa
color rosa cristal,
los ojos firmemente
mirando hacia el futuro,
que el negro y cruel presente
ya llega a su final...
Y cruza despacito
el quicio de la puerta,
oliendo ese perfume
que huele a libertad
y suavemente avanza
en busca del olvido,
para olvidar la vida,
que nunca fue verdad...