Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
Para Juan Carlos Limia
Antequam comedam, suspiro;
et tamquam inundantes aquæ, sic rugitus meus.
Liber Iob, 3:24.
Antequam comedam, suspiro;
et tamquam inundantes aquæ, sic rugitus meus.
Liber Iob, 3:24.
Al fin alzo mi máscara
cansado de pisar los vidrios rotos,
descubro el rostro exhausto
y me limpio la faz de lágrimas azules.
No debió existir la luz
aquel día
ni el agua en la cueva.
La noche tendría que haber naufragado en la nada
sin engendrar pequeña miseria.
¿Acabó la comedia
o habrá prolongación de llagas y tiras de piel como leguas?
No.
Ya el alma se queja
y colma de graffiti lo oscuro.
La tinta negra es escupida por la lengua
y los ojos queman el camino.
¿Hasta dónde la impotencia
frente al arcángel que reluce entre los montes?
La espada debió cortar la sangre aquel día.
Escrito está a tinta indeleble
en cada cristal del cielo,
amargura o castigo.
Aguadulce, diciembre de 2010