dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Camilo no fue un cura de templos
sino de vidas agrestes y duras,
lágrimas había en sus ojos de hombre
y en su boca las palabras más puras;
quiso la Iglesia cortar su galope,
a sus cascos de tierra ponerle herraduras
y entonces el hombre gritó su rabia
con justicia y fusil contra las alturas,
con las palabras que aprendiera de Cristo,
por míseros pueblos, selvas y llanuras.
Camilo vivió una vida de hombre
y no fue borrego como son los curas.
Eladio Parreño Elías
12-Febrero-2013
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