A cuenta, las propias letras tachadas sin crepúsculo ni barco.
La ocasión para encontrar palabras justas
o equivocarme en moverlas,
en salvar la casualidad
del cuando en cuando un pez salta del agua.
Lo que escribo piel se vuelve cansancio y su invento sonoro.
A veces un muerto me crece ahí.
Una criatura insomne construyendo el sudario donde ponerle tinta
al estupor encaminado a comprobar destiempos.
Rotas o contrarias, las huellas urgente suben la garganta,
la cara bañada misma es un animal sangrante,
la verdad brusca, la verdad dormida,
la calle que también es la oscuridad y un sueño.
La ternura que se ahoga por no hablar de utopías.
La ocasión para encontrar palabras justas
o equivocarme en moverlas,
en salvar la casualidad
del cuando en cuando un pez salta del agua.
Lo que escribo piel se vuelve cansancio y su invento sonoro.
A veces un muerto me crece ahí.
Una criatura insomne construyendo el sudario donde ponerle tinta
al estupor encaminado a comprobar destiempos.
Rotas o contrarias, las huellas urgente suben la garganta,
la cara bañada misma es un animal sangrante,
la verdad brusca, la verdad dormida,
la calle que también es la oscuridad y un sueño.
La ternura que se ahoga por no hablar de utopías.