La hija del cura

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Diez hijos tuvo la hija del cura
y un gato negro llamado Satán
y un caballo que desnuda montaba
las noches sin luna a la orilla del mar.
Dicen que sus pechos eran fruta dulce
y en su sexo vivía el fuego del volcán;
que era alegre como arroyo de sierra,
que como a marinero le gustaba navegar;
que de su padre nació su último hijo,
que de sus labios salía siempre la verdad.
Dicen que era alta, morena trigueña
con andar de pantera dispuesta a cazar,
que una oscura noche invernal con lluvia
en el lecho del padre se llegó a acostar
la sotana en la silla los cuerpos desnudos
para huir de la fría soledad,
que el hijo pequeño lo engendró su padre
y que gritó al nacer: !Tierra y Libertad!
y después relinchó cual caballo salvaje
y que tan solo la muerte lo pudo domar.

Eladio Parreño Elías

8-Febrero-2013
 
Última edición:
Jolín Eladio, tus escritos nunca me dejan indiferente, siempre interesantes e intrigantes hasta el final. El de hoy me ha gustado especialmente, por su agradable sonoridad, amén de la historia que es original como todas las que cuentas. Siempre un placer pasar por tu espacio.
Saludos crodiales.
 
Realmente un hermoso poema mi querido amigo Eladio, a la vez de interesante.
Pues vaya con el cura y su ardiente hijita para que después se diga...
El cierre es genial, como todo el poema pero estos versos me han encantado
y que gritó al nacer: !Tierra y Libertad!
y después relinchó cual caballo salvaje
y que tan solo la muerte lo pudo domar.
Te aplaudo por tu buena inspiración que siempre
con tu pluma nos dejan estas bellas historias hechas poesia.
Te dejo reputación merecida por tu bonito trabajo.
Un cálido abrazo porque hace mucho frio y un beso de tu querida amiga Tere.

 
Hola Eladio, si la hija del cura tuvo diez hijos, entonce el cura tuvo diez nietos, vamos que no hay que ir a l Universidad deSalamanca ni de Santiago para deducirlo. Vaya que la morena andaba a lo suyo, serían otros tiempos supongo sino hubiera puesto medios. El final me ha dejado un poco perpleja, el incesto ufffff. Abrazos Eladio.
 
Una joya tu poema, estimado Eladio, un placer leerte siempre. Me dejas sin aliento en cada una de tus historias; pero las disfruto mucho por su originalidad. Un abrazo, estrellas y repu.
 
Como siempre bellas palabras cargadas de sentimientos amigo ....pero ni la hija del cru se solvo...jajajjaj

Mis cariños Maru
 
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Diez hijos tuvo la hija del cura
y un gato negro llamado Satán
y un caballo que desnuda montaba
las noches de luna a la orilla del mar.
Dicen que sus pechos eran fruta dulce
y en su sexo vivía el fuego del volcán;
que era alegre como arroyo de sierra,
que como a marinero le gustaba navegar;
que de su padre nació su último hijo,
que de sus labios salía siempre la verdad.
Dicen que era alta, morena trigueña
con andar de pantera dispuesta a cazar,
que una oscura noche invernal sin luna
en el lecho del padre se llegó a acostar
la sotana en la silla los cuerpos desnudos
para huir de la fría soledad,
que el hijo pequeño lo engendró su padre
y que gritó al nacer: !Tierra y Libertad!
y después relinchó cual caballo salvaje
y que tan solo la muerte lo pudo domar.

Eladio Parreño Elías

8-Febrero-2013


Fuerte y sólido poema Eladio.Versos que tratan sin tapujos el incesto. La iglesia ha dado muchos padres con sotana, hijos ignorados y madres abnegadas.
Un placer leerte Poeta en este poema transgresor.
Un Abrazo y Feliz Viernes
 
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Diez hijos tuvo la hija del cura
y un gato negro llamado Satán
y un caballo que desnuda montaba
las noches de luna a la orilla del mar.
Dicen que sus pechos eran fruta dulce
y en su sexo vivía el fuego del volcán;
que era alegre como arroyo de sierra,
que como a marinero le gustaba navegar;
que de su padre nació su último hijo,
que de sus labios salía siempre la verdad.
Dicen que era alta, morena trigueña
con andar de pantera dispuesta a cazar,
que una oscura noche invernal sin luna
en el lecho del padre se llegó a acostar
la sotana en la silla los cuerpos desnudos
para huir de la fría soledad,
que el hijo pequeño lo engendró su padre
y que gritó al nacer: !Tierra y Libertad!
y después relinchó cual caballo salvaje
y que tan solo la muerte lo pudo domar.

Eladio Parreño Elías

8-Febrero-2013


What a scare...
Kisses & stars.
 
Realmente un hermoso poema mi querido amigo Eladio, a la vez de interesante.
Pues vaya con el cura y su ardiente hijita para que después se diga...
El cierre es genial, como todo el poema pero estos versos me han encantado
y que gritó al nacer: !Tierra y Libertad!
y después relinchó cual caballo salvaje
y que tan solo la muerte lo pudo domar.
Te aplaudo por tu buena inspiración que siempre
con tu pluma nos dejan estas bellas historias hechas poesia.
Te dejo reputación merecida por tu bonito trabajo.
Un cálido abrazo porque hace mucho frio y un beso de tu querida amiga Tere.


Gracias Tere un beso amiga querida.
 
¡Vaya historia impactante nos traes hoy!. Un placer leerte siempre, querido amigo. Mis estrellas y un abrazo para ti.
 
Ayyy Eladio, nadie puede decir " de este agua no beberé ni ese cura no es mi padre" jejeje, todos estamos echos de carne y hueso y precisamente donde más restricciones de moral hay es donde se cultivan más desenfrenos. Esa morena trigueña, decía siempre la verdad por lo cual siempre estaba alegre, a qué iba a temerle, ¿a su padre? solo mostrándose así, sin callar lo que se debe denunciar, solo así, indomable, reluciría la verdad en todas las gentes del lugar y la libertad de ideas y de pensar proclamar. Bueno.... ya me he vuelto a enrollar, voy a coger complejo de persiana jajaja. Tu poema Eladio es creativo, original, aleccionador y simpático mogollón, y te mantiene expectante hasta el final, características tuyas y de nadie más jejeje. Besazos querido amigo, estrellas a porrillo y repu si me deja esta maquinilla carajotilla jajaja.


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Diez hijos tuvo la hija del cura
y un gato negro llamado Satán
y un caballo que desnuda montaba
las noches de luna a la orilla del mar.
Dicen que sus pechos eran fruta dulce
y en su sexo vivía el fuego del volcán;
que era alegre como arroyo de sierra,
que como a marinero le gustaba navegar;
que de su padre nació su último hijo,
que de sus labios salía siempre la verdad.
Dicen que era alta, morena trigueña
con andar de pantera dispuesta a cazar,
que una oscura noche invernal sin luna
en el lecho del padre se llegó a acostar
la sotana en la silla los cuerpos desnudos
para huir de la fría soledad,
que el hijo pequeño lo engendró su padre
y que gritó al nacer: !Tierra y Libertad!
y después relinchó cual caballo salvaje
y que tan solo la muerte lo pudo domar.

Eladio Parreño Elías

8-Febrero-2013
 
Mi buen amigo, maravilloso y esplendido poema nos regalas, que buen placer me he dado al leerte, mis saludos rep y un abrazo
 
[FONT=&quot]Demasiados hijos e hijas de cura; aunque la tuya tengo que confesar que me gusta, y los gatos negros, y los caballos… pero esa fruta dulce y ese sexo con volcán incluido me han cautivado… y su alegría. ¡Qué culpa tiene ella!... pero la segunda generación… ese es de los míos.
[FONT=&quot]Abrazos Eladio y encantado con tus poemas.
 
Amigo poeta un excelente escrito, puedes imaginar linea tras linea, y eso es dificil, saludos.
 

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