Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
El golpe del viento descendió estrepitoso
quebrando la copa,
el cántaro verde deshidratado de
vida, agostó el saludo a las nubes.
Las trizas se esparcieron besando
la cornucopia de una plaza,
Se derramó el rocío antes que se beban los pájaros, ,
tembló la raíz el frío de la tierra bajo el fuste
que no esgrimió gesto alguno,
pero descamo la tristeza sobre
un pañuelo de fronda dehesa.
el eco de duramen no pudo atravesar los círculos,
ni latidos, ni lamentos, en un afásico silencio de muebles.
He dejado mis huellas de vida, en las yemas acariciando la briza,
con mis ramas extendidas y mi follaje tratando de alcanzar
algún pedazo de cielo, puse fin al calor con mi sombra
y alivio para los agitados vuelos, fui descanso y paz,
columna que sostuvo los cantos en aire fresco .
Ayer fui belleza, hoy arruga del tiempo,
Mi espíritu se hará leño para la última llama de calor,
Antes de que mis cenizas condimenten el aire,
dejaré un deseo prendido al ocaso, pediré
Gargantas para las ramas, y lagrimas para mi corteza,
Poder romper el silencio de morir de pie, sin un lamento,
Que mi paso sea efímero a tus ojos no lo entiendo,
Aun siendo secuoya no se esquiva el embate del tiempo,
a pesar de extender mi tronco y alzar a lo alto mis ramas,
no podré tocar las nubes que mi alma reclama,
mas podré ser feliz si me lloras
en ese preciso momento en que mi leña se apaga
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