elhombredelpiano
Poeta recién llegado
Pude haber elegido ser feliz;
Disfrutar cada mañana
de los postres de Natalia,
introducirme en su vida,
entregarle la mía;
respirar cada mañana
el dulce aroma a canela
de los amaneceres en su cama.
Pude haber elegido ser feliz;
Disfrutar de la pasión de Beatriz;
quemar de nuevo a su lado
la ciudad, los bares de cantarranas,
encadenarme a su futuro
de la misma forma que ella
me esposaba al cabecero de su cama.
Pude haber elegido ser feliz;
mas no lo hice.
Elegí seguirte por senderos oscuros
donde no llegaba la luz del día,
esperarte en caminos
que tú nunca recorrías,
anclarme en los recuerdos de esos días
en los que compartimos vino y rosas,
caricias, orgasmos y risas como la vida.
Pude haber elegido ser feliz;
mas no lo hice.
Elegí ser el perro abandonado
al que una vez al año
llevabas las sobras de tu comida;
y por un breve instante,
acudir corriendo a ti,
siempre fiel
y con el rabo levantado.
Disfrutar cada mañana
de los postres de Natalia,
introducirme en su vida,
entregarle la mía;
respirar cada mañana
el dulce aroma a canela
de los amaneceres en su cama.
Pude haber elegido ser feliz;
Disfrutar de la pasión de Beatriz;
quemar de nuevo a su lado
la ciudad, los bares de cantarranas,
encadenarme a su futuro
de la misma forma que ella
me esposaba al cabecero de su cama.
Pude haber elegido ser feliz;
mas no lo hice.
Elegí seguirte por senderos oscuros
donde no llegaba la luz del día,
esperarte en caminos
que tú nunca recorrías,
anclarme en los recuerdos de esos días
en los que compartimos vino y rosas,
caricias, orgasmos y risas como la vida.
Pude haber elegido ser feliz;
mas no lo hice.
Elegí ser el perro abandonado
al que una vez al año
llevabas las sobras de tu comida;
y por un breve instante,
acudir corriendo a ti,
siempre fiel
y con el rabo levantado.