Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se desnudo la piel entre cardos de desierto,
se ingerto corazón de piedra,
ingirio arsenico en sus venas
y rego los senderos de sangre incolora.
Alimento a la fiera que mordió
sin compasión la ingratiud
de los prados de vida que en vientre
seco se ingerto de soledad.
Arrastro yugos de las yuntas,
labro con uñas destrozadas el castillo
del rey que en subdito y bufón,
arrastro el escualido espectro de su verdad.
Aulló herida en noches de luna,
que en jauría destrozarón sin piedad,
y en desfile de cicutas se rasgo su humildad.
¿A dónde se volvió el suspiro?
¿En dónde se alimento el ego?
¡Quizás en el revuelo de los pàjaros sin nido!
Y en lacayo de los fantasmas silentes sin alma.
Ahora sólo bruma de cenizas,
ayer incienso de nueva luz.
Se pierde entre lápidas de mármol
el rosal marchito que en botón de flor,
se luce ufano en castillo de reyes .
se ingerto corazón de piedra,
ingirio arsenico en sus venas
y rego los senderos de sangre incolora.
Alimento a la fiera que mordió
sin compasión la ingratiud
de los prados de vida que en vientre
seco se ingerto de soledad.
Arrastro yugos de las yuntas,
labro con uñas destrozadas el castillo
del rey que en subdito y bufón,
arrastro el escualido espectro de su verdad.
Aulló herida en noches de luna,
que en jauría destrozarón sin piedad,
y en desfile de cicutas se rasgo su humildad.
¿A dónde se volvió el suspiro?
¿En dónde se alimento el ego?
¡Quizás en el revuelo de los pàjaros sin nido!
Y en lacayo de los fantasmas silentes sin alma.
Ahora sólo bruma de cenizas,
ayer incienso de nueva luz.
Se pierde entre lápidas de mármol
el rosal marchito que en botón de flor,
se luce ufano en castillo de reyes .