serenity81
Poeta recién llegado
I
Te espero con la lengua en los labios
y las piernas cruzadas en silencio.
No hay nadie en la estación y me siento rey de piedra
pues eres mio.
Te veo a lo lejos con la puntualidad del hombre
y con sonrisa viajera y años en tu materia
y me duele el estómago pues estoy vacío por dentro
como tu, que te espera un tentempié de roca.
Rey de piedra que se hunde en tu seno como un cuchillo caliente
buscando el frío de la soledad y quizás algún que otro olvido.
II
Por las noches el trueno a lo lejos
me une en bultos de mano
y me dejo llevar por raíles
compañeros de equipaje y tregua.
El tren de la senda es un suspiro
que embarga mi fatiga temprana
cuando involuntario el sonido es son
de un espacio tildado gris.
Caracol de prisas guiadas inflexibles
que tatúan la tierra como carcaj de flechas
y surcan la espalda de un hombre agresivo.
Hormiguero nocturno y terremoto clásico inquisitorio
lastre de peregrinos y ojos en horizonte.
Te espero con la lengua en los labios
y las piernas cruzadas en silencio.
No hay nadie en la estación y me siento rey de piedra
pues eres mio.
Te veo a lo lejos con la puntualidad del hombre
y con sonrisa viajera y años en tu materia
y me duele el estómago pues estoy vacío por dentro
como tu, que te espera un tentempié de roca.
Rey de piedra que se hunde en tu seno como un cuchillo caliente
buscando el frío de la soledad y quizás algún que otro olvido.
II
Por las noches el trueno a lo lejos
me une en bultos de mano
y me dejo llevar por raíles
compañeros de equipaje y tregua.
El tren de la senda es un suspiro
que embarga mi fatiga temprana
cuando involuntario el sonido es son
de un espacio tildado gris.
Caracol de prisas guiadas inflexibles
que tatúan la tierra como carcaj de flechas
y surcan la espalda de un hombre agresivo.
Hormiguero nocturno y terremoto clásico inquisitorio
lastre de peregrinos y ojos en horizonte.