Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Después del viaje atroz a los infiernos
me advine a refugiarme en tu clausura
obviando los rescoldos siempre eternos
que emergen entre tanta conjetura.
Y quise de tu pecho ser latido
que en lírica se viste de certeza
dejando a un lado miedos mientras reza,
"¡perdón por convertirte en mi valido!".
Con este pensamiento, mil cuadernos
se escriben alentando mi locura,
y en ese laberinto bien urdido,
volviéndose perennes los inviernos,
excavo allí mi propia sepultura
debajo de la sombra de Cupido...
Sus flechas son responsos en el viento,
el réquiem de un adiós que he postergado
pues todo nace y muere, raudo o lento,
por más que cambie pronto el decorado.
Atea, en este túmulo dormita,
cubierta en el sudario del mañana,
el alma que sin pausa y con desgana,
deshoja la postrera margarita
que en "¡no!" me exhibe su último lamento
poniendo una mortaja a mi costado,
enseña de esperanza ya proscrita.
Mas ruego que el noveno mandamiento
quebrantes en mi nombre aunque es pecado,
oír de nuevo el canto de Afrodita.
Sonetos Ronsardianos,
ABAB CDDC ABC ABC
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