[TABLE="width: 800"]
[TR]
[TD]De fuego se hicieron tus miradas
en ese primer encuentro de parpadeos.
Transformamos en palabras los jadeos
que nacieron en las noches descaradas.
Olvidamos horarios y ubicaciones
así como los nombres que portamos.
Solo importó que de amor reventamos
las posadas y sus habitaciones.
Tu de España, yo de América, ambos dementes.
Intercambiamos una mirada y una canción
entre un brindis pleno de emoción
haciendo ambas cosas más que suficientes.
Ahora queda una pregunta danzando ante nosotros:
¿Te quedas en México o voy tras tuyo?
La pregunta y desespero, hicieron su arrullo
ya que somos amantes de fuego un par de potros.
No hicieron falta más palabras
jurando nuestra verdad a besos y miradas.
[/TD]
[TD]
[/TD]
[/TR]
[/TABLE]
[TR]
[TD]De fuego se hicieron tus miradas
en ese primer encuentro de parpadeos.
Transformamos en palabras los jadeos
que nacieron en las noches descaradas.
Olvidamos horarios y ubicaciones
así como los nombres que portamos.
Solo importó que de amor reventamos
las posadas y sus habitaciones.
Tu de España, yo de América, ambos dementes.
Intercambiamos una mirada y una canción
entre un brindis pleno de emoción
haciendo ambas cosas más que suficientes.
Ahora queda una pregunta danzando ante nosotros:
¿Te quedas en México o voy tras tuyo?
La pregunta y desespero, hicieron su arrullo
ya que somos amantes de fuego un par de potros.
No hicieron falta más palabras
jurando nuestra verdad a besos y miradas.
[/TD]
[TD]
[/TR]
[/TABLE]
::