Rosa de la Aurora
Poeta que considera el portal su segunda casa
CÁNCER...
Raíces malignas recorren su cuerpo,
duelen, castigan y adhieren al suelo,
de los miedos clavados enjutos
que navegan libres sin barqueros.
En un océano multitudinario;
paralelo a la vida.. ¡la muerte!
Una muralla que corta el torrente,
de aire y sangre al expirar.
Serpientes vacilan, se arrastran,
mudando pieles duelen más,
se esconden de las finas lámparas
que auscultan con indiferencia letal.
Y lloran las fuentes nocturnas
que gritan no poder más,
si alguien percibe su llanto,
habrá escuchado a un ángel llorar...