Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Sábanas blancas, una habitación iluminada sólo por un par de velas, una sonrisa pícara en tu rostro. Es todo el preludio que necesito para saber que ésta será una de esas noches donde la pasión y el romance tocarán la sinfonía que danzarán nuestros cuerpos. Una noche en la que la magia estará a cargo de una frutilla aventurera, que recorrerá tus curvas sin miedo a perderse en alguna.
Me acerco admirándote, deleitándome con cada trozo de tu piel, apenas cubierta de un traje que resalta tu sexualidad, eres un oasis ante la acalorada pasión que trae consigo la noche. Susurro en tu oído las palabras que darán inicio a nuestro baile, deslizo mi mano por tu mejilla mientras me miras con tus ojos de miel; tomo una frutilla que se pasea por nuestras bocas durante un beso que no tiene tiempo. Nuestros labios se separan luego de una eternidad y la frutilla vuelve a mi mano, está lista para comenzar el juego y tú deseas que el juego comience. La recubro en helado del mismo sabor y guiada por mis manos, la frutilla recorre los secretos de tu cuerpo, alentada por tu fuerte respiración y constantes vibraciones, la frutilla toma confianza primero bajando por tu cuello, deslizándose suavemente con la intención de escalar tus senos, disfruta de ellos y baja dejando su rastro, debe seguir su camino y para ello circula el canal que tus hermosos pechitos crean... te amo, y lo sabes por eso no hay nada más importante en este minuto que nuestro juego. Me resisto a abrazarte... a besarte... a hacerte mia... por ahora debemos continuar y es tu ombligo la próxima parada en la que nuestra frutilla amiga hará de las suyas girando en su contorno, describiéndolo de la más perfecta manera. Huelo tu exitación y es sólo el comienzo, tus ojos llenos de deseo me suplican que avance hasta la parada final; en esta tu noche, en esta mi noche no es necesaria la modestia por lo que el desenlace es un hecho. Aún no descances, amada mia, ahora será mi lengua la que recorra el camino el de helado que la frutilla dejó, la noche es joven y nuestra aventura debe continuar.
- Pablo Martínez Alonso -
Me acerco admirándote, deleitándome con cada trozo de tu piel, apenas cubierta de un traje que resalta tu sexualidad, eres un oasis ante la acalorada pasión que trae consigo la noche. Susurro en tu oído las palabras que darán inicio a nuestro baile, deslizo mi mano por tu mejilla mientras me miras con tus ojos de miel; tomo una frutilla que se pasea por nuestras bocas durante un beso que no tiene tiempo. Nuestros labios se separan luego de una eternidad y la frutilla vuelve a mi mano, está lista para comenzar el juego y tú deseas que el juego comience. La recubro en helado del mismo sabor y guiada por mis manos, la frutilla recorre los secretos de tu cuerpo, alentada por tu fuerte respiración y constantes vibraciones, la frutilla toma confianza primero bajando por tu cuello, deslizándose suavemente con la intención de escalar tus senos, disfruta de ellos y baja dejando su rastro, debe seguir su camino y para ello circula el canal que tus hermosos pechitos crean... te amo, y lo sabes por eso no hay nada más importante en este minuto que nuestro juego. Me resisto a abrazarte... a besarte... a hacerte mia... por ahora debemos continuar y es tu ombligo la próxima parada en la que nuestra frutilla amiga hará de las suyas girando en su contorno, describiéndolo de la más perfecta manera. Huelo tu exitación y es sólo el comienzo, tus ojos llenos de deseo me suplican que avance hasta la parada final; en esta tu noche, en esta mi noche no es necesaria la modestia por lo que el desenlace es un hecho. Aún no descances, amada mia, ahora será mi lengua la que recorra el camino el de helado que la frutilla dejó, la noche es joven y nuestra aventura debe continuar.
- Pablo Martínez Alonso -