MAR.32.-Sorpresa
Reconozco en mis entrañas la sorpresa
del gazapo atolondrado y juvenil
que cegado por la luz de su candil
al poeta deleznable mucho pesa.
¿Y por qué la poesía me embelesa
si tan solo soy un pobre zascandil?
¡Ignorante aficionado estudiantil
que a su lado la hermosura se atraviesa!
Pierdo el tiempo cuando imito al buen juglar
que es capaz de enternecer el corazón,
pues mi verso es engendrado en lupanar.
Mi conciencia está sumida en depresión:
¿De verdad es tu propósito engañar?
Y a lo lejos interpretan mi canción.
--..--