Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Ni aun el cuerpo resiste tanta resurrección,
.....y busca abrigo ante este viento que ya templa,
.......y trae amor y nueva esperanza.
Ya cuanto fue hambre, ahora es sustento,
.....y se aligera la vida,
.......y un destello generoso vibra por nuestras calles,
pero sigue turbia nuestra retina,
.....y la saliva seca,
.......y los pies van a la desbandada, como siempre.
Y entonces esta presión fogosa que nos trae
el cuerpo aun frágil de Jesucristo
ronda entorno al invierno de nuestro corazón,
buscando un sitio por donde entrar en él.
Y aquí, a la vuelta de la esquina,
al acecho, en feroz merodeo, nos ventea el alma,
nos orea el espíritu, barre las calles,
engrasa nuestras puertas duras de oscura cerrazón,
las abre a no sé qué hospitalidad hermosa
.....y nos desborda
.......y... aunque nunca nos demos cuenta
de tanta generosidad,
de lleno en lleno nos arrasa.
Sí, a poco del sol salido,
un nuevo viento ya gustoso, sereno de simiente,
sopló en torno de nuestra maldad, de la injusticia,
alentó para algo más hermoso
que tanta desconfianza y tanto desaliento,
más valiente que nuestro miedo
a su honda rebelión, a su alta resurrección.
Y ahora yo quiero oír
cómo el pobre ruido de nuestro pulso
se va arrastras tras el cálido son de esta nueva alianza,
arrolladora, sin compás,
para lo que sé que llegará algún día
en el que todos sepamos
el porqué de tu pasión.
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