Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me hables de los días que nos quedan
cuando sabes de las noches que no estarás aquí.
Cuando tu mirada me muestra las ventanas que te esperan.
No me contemples en tus planes de contingencia,
no me des el lugar de quien no vino.
No intentes usar mis manos para dibujar tu futuro extraviado.
No me busques cuando sientas que las paredes te hacen pequeña
y el sonido de lo que creías mi voz te hable de lo ausente.
Cuando las palabras ya no te respondan y te desconozcan.
No me cuentes de las esperas que soportaste en el mismo sitio
cuando yo era el que te seguía con tu nombre en mi espalda.
No me expliques tu sed cuando mis manos sólo saben de hambre.
No me hables de los recuerdos que se fueron por falta de cuidados,
de tu lista de pendientes que se convirtió en una esquela,
de tus ojos que se han quedado sin tacto.
No guardes mis hojas rotas,
ni la espera de las cosas no entregadas.
No me describas el silencio
cuando sabes que mi voz se fue contigo.
cuando sabes de las noches que no estarás aquí.
Cuando tu mirada me muestra las ventanas que te esperan.
No me contemples en tus planes de contingencia,
no me des el lugar de quien no vino.
No intentes usar mis manos para dibujar tu futuro extraviado.
No me busques cuando sientas que las paredes te hacen pequeña
y el sonido de lo que creías mi voz te hable de lo ausente.
Cuando las palabras ya no te respondan y te desconozcan.
No me cuentes de las esperas que soportaste en el mismo sitio
cuando yo era el que te seguía con tu nombre en mi espalda.
No me expliques tu sed cuando mis manos sólo saben de hambre.
No me hables de los recuerdos que se fueron por falta de cuidados,
de tu lista de pendientes que se convirtió en una esquela,
de tus ojos que se han quedado sin tacto.
No guardes mis hojas rotas,
ni la espera de las cosas no entregadas.
No me describas el silencio
cuando sabes que mi voz se fue contigo.
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